
Durante la semana recién pasada se desarrolló el Programa Piloto de Seguridad y Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Ambientales, impulsado por la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal de Chile.
Esta iniciativa reunió a mujeres de distintos territorios costeros del país en un proceso formativo orientado a fortalecer la seguridad holística, el autocuidado y la protección colectiva frente a los múltiples riesgos que enfrentan en su labor como defensoras del mar, de la pesca artesanal y de los derechos humanos.
A lo largo de las jornadas, las participantes reflexionaron y trabajaron en torno al bienestar físico, emocional, digital y comunitario, reconociendo que la defensa del territorio y de los bienes comunes no puede sostenerse sin estrategias de cuidado que pongan la vida en el centro. El programa promovió, además, el fortalecimiento de redes de apoyo entre mujeres y el intercambio de experiencias desde una mirada situada, con enfoque de género y arraigo territorial.

Este espacio formativo permitió visibilizar las amenazas y violencias que enfrentan las mujeres defensoras, así como construir herramientas colectivas para prevenir riesgos, enfrentar situaciones de vulneración y reforzar la autonomía y la organización comunitaria.
“Defender el mar también es defender la vida, y para hacerlo necesitamos cuidarnos entre todas”, fue una de las reflexiones compartidas durante el encuentro, sintetizando el espíritu de este programa piloto.


Desde la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal de Chile, se reafirma el compromiso con la protección integral de las mujeres del borde costero, entendiendo que su rol como defensoras del mar es fundamental para la sostenibilidad de los ecosistemas, la justicia ambiental y el respeto irrestricto de los derechos humanos.




