Red de mujeres del Mar

“La Mejor Macha”: identidad, sostenibilidad y trazabilidad desde las caletas de la Región de Coquimbo

Por Gilda Medina

Créditos de la imagen: Gilda Medina

En las costas de la Región de Coquimbo, el mar no solo entrega alimento: también entrega identidad. Allí, la macha (Mesodesma donacium) es mucho más que un molusco bivalvo; es el sustento económico y el orgullo de cientos de familias que viven de la pesca artesanal.

Con el objetivo de proteger este recurso emblemático y fortalecer su comercialización legal, surgió el programa “La Mejor Macha”, una iniciativa que reúne a hombres y mujeres del mar de cinco caletas de la región y que hoy posiciona a este producto con un sello de origen y un sistema de trazabilidad que promueve la sostenibilidad, la transparencia y el compromiso con el territorio.

Desde 2021, la extracción de macha se encuentra regulada bajo una veda extractiva de 10 años, con una talla mínima de captura de 6 centímetros y permitiendo su extracción únicamente en Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos. Esta normativa busca proteger el recurso, pero también enfrenta un desafío constante: combatir la extracción y comercialización ilegal que afecta directamente la sostenibilidad de la especie y el sustento de quienes trabajan legalmente en el mar.

Trazabilidad para proteger el recurso

El programa “La Mejor Macha”, liderado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) en el marco del proyecto PNUD–GEF Humboldt II, implementó un sistema de etiquetado con código QR que permite conocer el origen del producto, la fecha de extracción y la persona responsable de su captura.

Cada malla de machas que llega a terminales pesqueros, mercados o restaurantes debe portar esta etiqueta, lo que permite a comerciantes y consumidores identificar de manera rápida si el producto proviene de una extracción legal.

Desde su implementación en abril de 2025, más de 23.500 etiquetas han sido emitidas, asegurando la trazabilidad de más de 500 toneladas de machas provenientes de la región.

La directora nacional de Sernapesca, María Soledad Tapia, destacó que esta herramienta es clave para combatir el comercio ilegal.

“Esta etiqueta se incorpora en origen a las mallas de machas que se transportan desde las caletas hacia los mercados. Permite reconocer fácilmente que el producto es legal y desincentivar la compra de pesca ilegal, que representa un riesgo tanto para la sustentabilidad del recurso como para la salud de las personas”.

Elizabeth Almonacid, machera de Tonvoy / Créditos de la imagen: Gilda Medina

Mujeres del mar: tradición y futuro

La Región de Coquimbo concentra históricamente el 99% de los desembarques legales de macha en Chile, y en esta actividad participan numerosas familias de pescadores y pescadoras artesanales.

Una de ellas es Elizabeth Almonacid, pescadora artesanal y machera de Tongoy, quien recuerda que su historia con el mar comenzó desde la infancia.

“Nosotras nos criamos entre las machas, en la playa Socos, entre las algas y las champas”, relata.

Para Elizabeth, el sistema de trazabilidad representa un reconocimiento al trabajo de quienes ejercen la actividad de forma responsable.

“Ahora el consumidor puede saber de dónde viene la macha y cómo fue extraída. Eso nos da tranquilidad, porque nuestro trabajo queda respaldado”.

También Priscilla Haro, presidenta de la Asociación Gremial de Pescadores de Tongoy, valora la iniciativa como una oportunidad para posicionar el producto de la región.

“Cuando el consumidor escanea el código QR puede entender por qué nuestra macha es especial. Tenemos un producto de gran calidad y queremos que al verlo diga: ‘esto viene de Tongoy, aquí está la mejor macha’”.

Competir contra la pesca ilegal

La pesca ilegal representa uno de los principales desafíos para el sector. Mientras los pescadores y pescadoras que trabajan legalmente deben cumplir con horarios de marea, pesajes y normativas, el comercio informal ofrece machas a precios muy inferiores, generando una competencia desleal.

Mientras el precio justo del recurso se sitúa en torno a los $3.000 por kilo, la macha ilegal puede venderse por hasta $1.700, afectando directamente los ingresos de quienes respetan las reglas.

Por ello, el rol del consumidor se vuelve fundamental: elegir productos con trazabilidad permite fortalecer el trabajo responsable de las caletas.

Gobernanza desde las propias caletas

Uno de los hitos más importantes impulsados por el programa fue la creación de la Asociación Gremial de Macheros y Macheras de la Cuarta Región, que reúne a las caletas de Peñuelas, San Pedro de La Serena, Tongoy, Puerto Aldea y Coquimbo.

Estas comunidades concentran la mayor parte de la producción nacional y hoy buscan liderar una gobernanza que proteja su patrimonio y garantice el futuro del recurso.

Para Franklin Zepeda, presidente del sindicato de la caleta San Pedro de La Serena, este avance marca un paso hacia una mayor autonomía del sector.

“Este programa ha dado muy buenos resultados y nos permite fortalecer al sector. Nuestra apuesta es que esta asociación tome las riendas para mejorar la comercialización y asegurar un manejo responsable que evite la extinción del recurso”.

Consumidores que cuidan el mar

El éxito de “La Mejor Macha” no se medirá solo en etiquetas o toneladas fiscalizadas. También se reflejará en las decisiones de quienes compran y consumen productos del mar.

Cada vez que una persona escanea el código QR en un mercado o restaurante, está reconociendo el trabajo de familias que han decidido cuidar el recurso para que siga siendo parte de la cultura y la economía de nuestras costas.

Porque proteger la macha no es solo proteger un alimento: es proteger una historia, una identidad y el futuro de las comunidades del mar.

Publicada la nota original en: pescadeldia.cl

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